Abogado emprendedor

Existen algunos sectores y profesiones que consideramos él no va más. Como si dedicarse a ello no implicara temores y obstáculos por el camino. Pensamos, erróneamente que algunos profesionales no tienen problemas para ejercer su profesión, por el mero hecho de dedicarse a una actividad en particular. Es el caso de los abogados, por citar un ejemplo. Lo más probable es que al escuchar esta palabra, a tu mente acuda la imagen de alguien exitoso, con poder y sin problemas laborales.

La realidad nos dice algo muy diferente. Estudiar derecho no implica convertirse en abogado ni ejercer como tal. Al contrario, se trata de una profesión con más paro del que podamos pensar y con menor tasa de contratación de lo que cabe esperar. De ahí que muchos de los jóvenes abogados, se planteen el hecho de emprender y montar su propio bufete o trabajar por su cuenta sin más.

En la actualidad, el emprendimiento se ha erigido como un fenómeno de gran relevancia y dinamismo en todos los ámbitos. Se trata de un mundo de interconexión continuo y en constante cambio que se caracteriza por la capacidad de generar nuevas ideas, innovar y asumir desafíos. Tomar la decisión de emprender, como nos cuenta nuestra amiga de Susana Rodríguez Puente Abogados, desde su despacho especializado en derecho penal y violencia de género entre otras ramas, es un paso emocionante que suscita numerosos dilemas. Esto hace que sea de gran importancia analizar cada caso de forma individual y personalizada, para que cada quien, decida lo que más le convenga.

Son muchos los jóvenes, y no tan jóvenes, que deciden emprender un proyecto o materializar sus ideas, enfrentándose a la principal incógnita: ¿autónomo o sociedad? En el caso de los abogados, sucede exactamente lo mismo. Cada estructura tiene sus ventajas y desventajas y la elección de una de ellas, depende de la naturaleza del negocio, los objetivos y la regulación fiscal y legal. Aunque en derecho, lo más habitual, es convertirse en autónomo.

Paso a paso para emprender como abogado autónomo

No podemos negar que emprender como abogado autónomo supone una decisión profesional que, puede ser tan emocionante como desafiante. Establecerse como un abogado independiente, requiere poseer una combinación de habilidades jurídicas, empresariales y personales, concreta. Por lo que seguir los pasos que vamos enumerar a continuación, puede facilitar el camino a la hora de conocer las necesidades y tramites que se requieren en España, a la hora de abrir un bufete de abogados y contar con una mutualidad y seguros específicos que faciliten la actividad laboral.

Como sucede en cualquier ámbito, antes de lanzarse a la aventura, conviene realizar una planificación y análisis de viabilidad. Hacer un análisis exhaustivo del mercado y confeccionar un plan de negocio en el que identifique el nicho de mercado, la competencia, los servicios a ofrecer, etc. Elaborar un plan financiero es igualmente esencial para prever ingresos, gastos y necesidades de financiación.

Mantenerse actualizado en lo que respecta a la formación y especialización, en cuestiones legales y todo lo relacionado con la abogacía y las leyes, es fundamental. Sobre todo en las áreas más específicas del derecho, donde pueden convertirte en un profesional más competitivo y atractivo de cara a los clientes.

Contar con la cobertura adecuada, mutualidades y seguros para abogados, diseñados para las necesidades de esta profesión en particular. Este tipo de seguros ofrecen una cobertura adaptada que incluye asistencia legal, defensa jurídica y servicios específicos que no proporcionan los seguros generales.

En lo que respecta al registro y los trámites legales, un abogado que se vaya a establecer profesionalmente, debe cumplir con los siguientes puntos:

  • Colegiación: es obligatorio para ejercer la abogacía, estar colegiado en el Colegio de Abogados de la provincia en la que se vaya a ejercer la profesión.
  • Darse de alta en Hacienda y la Seguridad Social, en el régimen correspondiente y el censo de empresarios, profesionales y retenedores.
  • Contar con las licencias y permisos correspondientes, en función de la ubicación del despacho, puede ser necesario solicitar ciertas licencias de carácter municipal.
  • Local y equipamiento donde se establecerá el despacho. Este aspecto es fundamental y debe ser accesible y contar con la tecnología y equipo necesario para ofrecer un servicio eficiente. Esto incluye mobiliario, ordenadores, software jurídico actualizado y herramientas de gestión.
  • El marketing y la publicidad son por igual esenciales. Desarrollar una estrategia de marketing solida ayuda a atraer clientes. Esto incluye crear una página web profesional, tener presencia en redes sociales y utilizar estrategias SEO para mejorar la visibilidad en la red. Participar en eventos y conferencias, puede ayudar a establecer contactos y construir una reputación.

Otras necesidades específicas y trámites

Por mucho que seas abogado, la ley no te excluye y, si quieres emprender y ejercer como tal, no puedes eludir ciertos trámites. Constituir la Empresa, en función de la estructura elegida (autónomo, sociedad limitada, etc.) los trámites varían. No obstante, en nuestro país, la figura de autónomo es la más sencilla y rápida para emprender, por lo que la mayoría de los abogados que emprenden, optan por esta figura.

En lo que a contratación de personal respecta, en el supuesto de que se tenga la intención de contratar a otras personas, es necesario conocer la legislación laboral y los requisitos necesarios para contratar y gestionar empleados. Como en cualquier otro tipo de negocio.

Por supuesto, no hay que olvidarse de la normativa. Cumplir con todas las normativas legales y de protección de datos, es fundamental a la hora de evitar sanciones.

Del mismo modo que las empresas cuentan con sus propias aseguradoras especializadas en diversos ámbitos, el sector de la abogacía, dispone de mutuas y seguros específicos que cubren sus imprevistos. Porque sí, los abogados cometen errores que pueden requerir de la ayuda de un seguro. Por ejemplo si no se presenta a un juicio, puede ser llevado a juicio y condenado a pagar. Por lo que contar con un seguro que cubra este tipo de eventualidades, puede ser muy pero que muy beneficioso.

Las ventajas que ofrecen este tipo de seguros, pueden marcar la diferencia entre el éxito y la sostenibilidad de un despacho jurídico en ciernes, debido a lo que ofrece:

  • Protección financiera. Este tipo de seguros de responsabilidad civil, protege al abogado ante las posibles reclamaciones de los clientes, a consecuencia de un error o negligencia en el ejercicio de su profesión. Contar con el correspondiente seguro, proporciona tranquilidad y seguridad a nivel financiero, lo que permite que el abogado se centre en la práctica jurídica.
  • Planificación de futuro. Las mutualidades ofrecen planes de pensiones y ahorro que se adaptan perfectamente a esta profesión en particular. Facilita en gran medida la planificación a largo plazo y garantiza una estabilidad financiera en el momento de la jubilación.
  • Acceso a servicios y recursos. Algo que proporcionan muy a menudo las mutuas es formación continua, asesoramiento legal y financiero, contactos… este tipo de recursos son invaluables a la hora del desarrollo profesional y la gestión del despacho.

Poco más podemos añadir en lo relativo al emprendimiento como abogado y las cuestiones legales. Cumplir con la normativa, contar con los seguros correspondientes y constituir la empresa, son los pasos a seguir para establecerse como profesional del derecho. Emprender como abogado autónomo constituye una aventura no exenta de retos y recompensas. Los primeros pasos, entre los que, como ya hemos comentado, se incluye la planificación y los trámites legales, son esenciales a la hora de establecer una base que sea sólida.

A lo largo del camino, es fundamental contar con la mutua que más se adapte a las necesidades del emprendedor. Los seguros específicos para abogados, protegen frente a los riesgos y proporcionan una serie de beneficios que facilitan el crecimiento y desarrollo del despacho, así como el éxito del mismo. Llevando a cabo una gestión adecuada y contando con las herramientas específicas para la profesión, es posible construir una carrera autónoma dentro del derecho y mantenerse en ella.

Dentro de la abogacía, ocurre lo mismo que en cualquier otro ámbito. Aunque parezca que los abogados lo tienen más fácil que cualquier otro emprendedor, cuando se empieza de cero, se asumen los mismos retos. En el caso de la abogacía, así como sucede en otras profesiones como puede ser la del periodista, si pueden darse algunas facilidades. Por ejemplo el hecho de no necesitar un lugar físico para atender a los clientes, aunque en este artículo, hayamos contado con ello. Un abogado puede quedar con un cliente en cualquier lugar para entrevistarse, por lo que de inicio, puede prescindir de ese coste.

Por lo demás, tributan como cualquier ciudadano, deben cumplir con sus impuestos y además, comportarse como los profesionales que son. Del mismo modo que a un médico se le exige la máxima profesionalidad y rigor, sin dejar margen para el error, con los abogados, sucede algo similar. Por lo tanto, dejemos de pensar que los abogados no emprenden como los demás y tienen todo hecho al acabar la carrera. Al contrario, su camino puede resultar más duro que para otro tipo de emprendedores debido, sobre todo a la inmensa cantidad de abogados que salen de las universidades

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