Conoce los tipos de implantes dentales que existen.

Implante dental

La colocación de implantes es uno de los tratamientos más conocidos de las clínicas dentales y donde más se esfuerzan los dentistas por ofrecer a sus pacientes las últimas novedades. Cada tipo de implante está indicado para una situación concreta. Te presentamos los diferentes tipos de implantes que existen.

Un implante dental es un apósito sanitario diseñado para ocupar el lugar de la raíz de un diente que se ha perdido. Se coloca mediante una intervención quirúrgica en el hueso maxilar, donde queda fijado de manera estable. Su función principal es servir de soporte para la futura pieza dental artificial, permitiendo que el paciente recupere la capacidad de masticar sin molestias. Para que esto sea posible, el implante debe quedar completamente integrado en el hueso, de modo que no se mueva y pueda resistir la presión que ejercen los dientes al masticar.

Después de la intervención, el organismo inicia un proceso natural en el que la encía cicatriza y va cubriendo la zona implantada, igual que lo haría alrededor de un diente real. Solo cuando el implante está totalmente asentado y los tejidos se han recuperado, el dentista puede colocar la corona o prótesis definitiva, que será la parte visible y funcional del nuevo diente.

La estabilidad del implante se consigue gracias a la osteointegración, un proceso natural mediante el cual el hueso se adhiere de forma molecular a la superficie del implante, creando una unión sólida comparable a una soldadura biológica. Este proceso no es inmediato: suele necesitar entre dos y cuatro meses para completarse.

Como nos confirman los especialistas de CIO Arturo Soria, una clínica dental del norte de Madrid, con más de 20 años de experiencia y que se caracteriza por ofrecer a sus pacientes los últimos avances en implantología, los implantes son un tratamiento en el que se han dado grandes avances en las últimas décadas.

A consecuencia de ello, la variedad de implantes se ha ampliado considerablemente. Por esta razón es conveniente detenernos a enumerarlos. Estos son algunos de los tipos de implantes que existen.

Los implantes de titanio.

Los implantes de titanio son los más tradicionales. Es un pequeño tornillo fabricado con titanio de calidad médica que se coloca en el hueso maxilar para sustituir la raíz del diente. Este material se ha convertido en el más empleado en implantología debido a los excelentes resultados que ofrece desde hace décadas. Su principal virtud es la capacidad que tiene el organismo para aceptarlo sin reaccionar negativamente, lo que permite que el hueso se adhiera a su superficie de forma natural.

El titanio se utiliza porque reúne cualidades difíciles de encontrar. Es un material completamente compatible con el cuerpo humano, no provoca rechazo y favorece que el implante quede totalmente integrado en el hueso. A pesar de su ligereza, es sorprendentemente resistente, soporta sin problemas la fuerza de la mordida y no se corroe con el paso del tiempo, lo que permite que el paciente disfrute de una solución duradera.

Su versatilidad facilita que los implantes puedan fabricarse en múltiples formas y tamaños, lo que ayuda a adaptarlos a diferentes necesidades clínicas. Gracias a todo ello, los implantes de titanio han demostrado una elevada fiabilidad y siguen siendo la opción preferida en la odontología actual.

A pesar de su efectividad, los implantes de titanio provocan rechazo en algunos pacientes y facilita la concentración de bacterias en el interior de la encía. Situaciones que son anecdóticas, pero que existen. Lo que ha dado lugar a la invención de otros tipos de implantes.

Implantes de circonio.

Los implantes de circonio son una alternativa a los tradicionales implantes de titanio. El circonio es un material cerámico de alta biocompatibilidad que apenas provoca reacciones adversas en el paciente. Según destaca la revista Gaceta Dental, una de sus mayores ventajas es la reducción del riesgo de infecciones, especialmente de periimplantitis. Esto ocurre porque la superficie del circonio dificulta la adhesión de la placa bacteriana, permitiendo que resbale en lugar de acumularse y que afecte a los tejidos blandos. Gracias a esta característica, se considera un material especialmente resistente a la corrosión y al deterioro provocado por el ambiente que la placa bacteriana forma en la boca.

Otro de los motivos que impulsan su uso es su resultado estético. Al presentar un tono blanco muy semejante al de los dientes naturales, evita que las encías adquieran una tonalidad oscura o metálica con el paso del tiempo, algo que puede ocurrir con los implantes de titanio. Por esta razón, los implantes de circonio suelen recomendarse en zonas visibles, como la reposición de incisivos, donde la armonía estética es más importante, ya que la presencia del implante puede volverse más perceptible a la vista.

Su implantación ha sido posible gracias a años de investigación y desarrollo. Tanto su forma como su estructura se diferencian claramente de los modelos tradicionales, lo que impedía que se pudiera hacer una reproducción exacta de los implantes tradicionales.

Estos implantes, fabricados en una sola pieza, tienden a ser algo más grandes y menos flexibles en cuanto a adaptación clínica, lo que limita ciertas aplicaciones, pero ofrece buenos resultados cuando se seleccionan correctamente.

Implantes de carga inmediata.

La revista Top Doctors explica que los implantes de carga inmediata representan un avance significativo en el campo de la implantología. Este procedimiento permite que, en la misma intervención en la que se coloca el implante, o en un plazo máximo de 48 hora, el paciente reciba también una corona o prótesis provisional, lo que proporciona una restauración estética y funcional de la dentadura casi inmediata.

La clave de este método es que la prótesis colocada al principio no transmite la fuerza de la masticación al implante recién fijado, sino que la distribuye hacia las encías y los dientes aledaños. Gracias a ello, el implante queda protegido durante las primeras fases del proceso de osteointegración. Aunque esta primera corona es provisional y deberá sustituirse por una definitiva una vez que el implante se haya integrado completamente, el tratamiento ofrece beneficios notables.

Uno de los más destacados es su impacto emocional. El paciente recupera la apariencia completa de su dentadura el mismo día, sin tener que esperar meses para ver el resultado final. Esta recuperación estética inmediata reduce la ansiedad y favorece una adaptación más rápida a la nueva pieza dental. Además, al protegerse el implante con la corona provisional, aumentan las probabilidades de una osteointegración estable, disminuye el riesgo de infección y se acortan los tiempos del tratamiento.

A pesar de sus ventajas, no todos los pacientes pueden optar por esta técnica. Para que funcione correctamente, es necesario que las estructuras que rodean el implante; dientes adyacentes, encías y hueso, tengan una calidad suficiente. Si la zona presenta daño, poca densidad ósea o el hueso alveolar se ha replegado, el profesional deberá recurrir a un método más tradicional para garantizar la seguridad y la durabilidad del implante.

Los implantes cigomáticos.

Los implantes cigomáticos son implantes dentales diseñados para anclarse en la parte inferior del hueso del pómulo, conocido como hueso cigomático o malar. Se utilizan principalmente en pacientes que no cuentan con suficiente hueso maxilar, ya sea por falta de volumen o por una calidad ósea insuficiente. En la anatomía natural, los dientes superiores se sujetan al hueso maxilar, situado justo debajo del hueso cigomático, que es fácilmente reconocible al tacto porque forma la prominencia del pómulo.

Cuando el maxilar no ofrece la base necesaria para colocar implantes convencionales, el hueso cigomático se convierte en una alternativa. Su densidad y resistencia permiten fijar el implante con gran estabilidad, garantizando que pueda soportar sin problemas la presión generada durante la masticación.

Gracias a esta firmeza, los implantes cigomáticos son especialmente útiles para sostener prótesis dentales, lo que ofrece a los pacientes una solución segura y funcional cuando no es posible recurrir a métodos tradicionales. Aunque este tipo de implantes fue desarrollado hace más de dos décadas por el Dr. Branemark, pionero de la implantología moderna, solo en los últimos años los avances tecnológicos han hecho posible aplicarlos de manera eficiente y con un alto nivel de seguridad.

Los micro-implantes.

Los micro-implantes son pequeños apósitos temporales que se colocan en la encía y se utilizan principalmente en tratamientos de ortodoncia. Su función es servir como un punto de apoyo fijo para que el sistema de brackets mantenga la tensión correcta sin desplazarse. Gracias a ellos, los movimientos necesarios para alinear los dientes se realizan con precisión, evitando que la fuerza de los alambres recaiga sobre piezas sanas, lo que podría provocar que se desplazaran involuntariamente.

Aunque su uso más común es en ortodoncia, en algunos casos también se han empleado en implantología para reemplazar dientes en zonas donde el hueso disponible es limitado o presenta características especiales. Su tamaño reducido y su capacidad de ofrecer un anclaje estable los convierten en una alternativa útil en situaciones en las que un implante convencional no sería viable.

El desarrollo de los micro-implantes ha sido posible gracias a los avances en el diseño digital y la fabricación asistida por ordenador, la tecnología CAD/CAM, lo que ha permitido crear piezas muy pequeñas, precisas y adaptadas a las necesidades anatómicas de cada paciente.

 

 

 

 

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