Monta tu propio negocio de ropa infantil

19 abril, 2016
Monta tu propio negocio de ropa infantil

Un día me paré a pensar y llegué a la conclusión de que estaba en un punto de mi vida en el que a mis años estaba “fuera del mercado”, y que quizá había llegado la hora de montar mi propio negocio para escapar de esta situación. Pero… ¿de qué tipo? Fue en ese momento preciso de mi reflexión en el que caí por casualidad en Internet sobre un anuncio del Grupo Reprepol, unos proveedores de moda infantil de grandes marcas nacionales e internacionales en tiendas monomarca y multimarca, que se dedicaba a la comercialización de productos de moda infantil. Siempre me había gustado el mundo de los niños, y pensé que por mucho que unos padres tuvieran que privarse, los niños siempre necesitarían ropa. ¡Quizá fuese una buena opción! En el anuncio se especificaba además que el grupo brindaba asesoramiento gratuito en todo y en cualquier momento a las personas que desearan formar parte de su red de franquicias de ropa infantil. Por preguntar e informarme no perdía nada. ¿Verdad? Entonces decidí llamarles…

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Abrir una franquicia como salida laboral. ¿Por qué no?

Lo de abrir una franquicia como salida laboral iba cobrando cada vez más sentido y forma en mi mente. ¿Por qué no? Era obvio de que este tipo de modalidad de colaboración empresarial se estaba extendiendo cada vez. ¡No por nada! Pues, esta forma de autoempleo minimizaba los riesgos a la hora de abrir un negocio puesto que el mero hecho de ser una franquicia suponía que ya formaba parte de una red, lo cual significaba que ello funcionaba. Además, el grupo te proponía en todo momento asistencia técnica, formación, apoyo logístico y publicitario, así como de cualquier otro tipo por si te surgían dudas o preguntas. Asimismo, después de haber buscado más información en la red, etc., pude comprobar que las franquicias de ropa (¡sobre todo las tiendas dedicadas a la moda infantil!) parecían tener el viento en popa.

Con ello, leí que muchos de los franquiciados se mostraban felices y contentos de haber elegido esta opción para salir de la crisis y que la tasa de fracaso era verdaderamente baja, ¡por no decir ridícula! Opté además, para mayor información, por consultar a un primo mío asesor quien me detalló el proceso y cómo abrir una franquicia con dicha firma (¿cuáles eran sus tiendas abiertas; cómo les iba, cómo era su presencia en el mercado nacional?, etcétera). Otro de los detalles que también me llamó la atención y que acabó por convencerme, fue que en la mayoría de los casos no era imprescindible recurrir a una gran y dificultosa inversión económica, ni tan siquiera ésta era necesaria, puesto que era la propia firma la que aportaba dicha ayuda para que el franquiciado no tuviera que pedir ayuda externa. Todo ello me tranquilizó bastante. Asimismo, debo reconocer que los artículos que proponían eran variados, modernos y muy bonitos. No era de extrañar que les gustasen tanto a los niños como a los padres. ¿A qué esperaba entonces? No tenía nada por perder. ¡Lo tenía que intentar! Firmé…

El asesor del Grupo Reprepol estuvo en todo momento a mi lado, asesorándome de la mejor manera posible. Así pues, buscamos juntos un local amplio y bien situado (en una calle con extenso tránsito peatonal, puesto que se encontraba al lado de un colegio de primaria y de varios establecimientos de alimentación). Me aconsejó igualmente para la decoración y presentación de los artículos. Me informó sobre las diferencias entre una tienda monomarca o una multimarca y elegí la segunda opción, la cual me pareció más adecuada para la ciudad en la que yo vivía y la clientela que a mí me interesaba.

En fin… El hecho es que a día de hoy ya lo tengo casi todo montado gracias a la preciosa ayuda de mi franquiciador, y la verdad ¡es que la tienda ha quedado súper bonita! ¡Apetece entrar al pasar delante del escaparate! Sólo nos queda por ultimar los detalles, promocionando y publicitando la tienda en los distintos medios de comunicación y demás (Internet, radio, periódicos, carteles, octavillas…). ¡Estoy nerviosa pero a la vez muy ilusionada! Espero que me vaya bien, y creo que así será, porque antes mismo de haber abierto se han acercado ya varias mamás y papás para preguntarme que para cuándo estaba prevista la apertura de mi tienda. Eso es buena señal… ¿No?