Siempre he vestido de forma básica: sudaderas, vaqueros, zapatillas y poco más. Me gusta ir cómoda. Me gusta ir cómoda, la verdad, pero también me gustan las joyas. La cosa es que creía que solo encajaban en looks más “arreglados” y, cuando empecé a probar, me di cuenta de que estaba equivocada.
Me puse a leer, a fijarme en otras personas, a probar combinaciones y, al final, acabé con unos trucos que aplico y que me van muy bien.
Elegir joyas finas cuando no sabes por dónde empezar
A veces, cuando vas con ropa sencilla, lo que te sobra el exceso. Por eso, lo que más me funcionó al principio fue usar joyas muy finas. Una cadenita ligera, unos pendientes pequeñitos o un anillo delicado hacen mucho más de lo que imaginas. Lo mejor es que no llaman la atención de forma exagerada, pero sí aportan un toque que mejora todo el conjunto sin que te sientas rara.
Si usas un estilo deportivo, incluso queda mejor llevar piezas simples porque no rompen el aire relajado del outfit. Probé un día con pendientes grandes y, sinceramente, parecía que iba disfrazada. En cambio, cuando elegí unos pequeños, casi ni me daba cuenta de que los llevaba.
Cuando empiezas poco a poco, te adaptas mejor a ver joyas en tu reflejo. Y, con el tiempo, ya decides si te atreves con algo más llamativo. Yo tardé un montón en animarme a usar dos collares a la vez, pero empecé por lo mínimo y eso fue lo que me ayudó.
Combinar solo una o dos piezas para no saturar tu look
Otro truco que me funciona siempre es no llevar demasiadas joyas juntas. Al principio cometí el error de ponerme varias cosas a la vez pensando que así encontraría mi estilo. Fue horrible: entre un anillo ancho, un collar más grueso de lo que pensaba y unos pendientes que no pegaban con nada, parecía un árbol decorado sin sentido.
Lo que hago ahora es elegir una o dos piezas y ya está. Por ejemplo, si llevo un collar que me gusta mucho, me dejo los pendientes en algo pequeño. Si elijo anillos, entonces no me pongo pulsera. Cuando vas con un estilo sencillo, todo funciona mejor si dejas que una pieza destaque, pero sin competir con el resto del outfit. Como mis looks suelen ser básicos, lo que hago es equilibrar: si llevo sudadera y vaqueros, quizá un collar finito y un par de pendientes discretos. Si llevo camiseta lisa, un anillo bonito puede ser suficiente.
Me di cuenta de que, de verdad, no me hace falta llenar mi cuerpo de accesorios porque, aunque quiera, no se va a ver mejor, va a quedar menos natural. Además, llevar poco es más cómodo y evita que estés pensando en si se engancha algo o si algo sobresale demasiado. Nada peor que sentir que llevas demasiadas cosas encima. Así que mi norma es sencilla: si dudo, reduzco.
Jugar con colores neutros y materiales básicos
Muchos no lo creen, pero los colores importan mucho en tu estilo. Como yo suelo vestir con tonos neutros, lo que mejor me funciona son joyas en plata o en dorado sin demasiado brillo. Cuando llevas colores fuertes en la ropa, las joyas pueden perderse o chocar. Pero cuando vistes sencillo, los tonos neutros son un acierto seguro.
Yo antes pensaba que tenía que combinar el dorado con la ropa de colores cálidos y la plata con los fríos, lo típico que lees por ahí, pero al final me di cuenta de que es más sencillo: si te gusta cómo se ve, soluciionado. En mi caso, la plata me resulta más fácil de usar con mi estilo deportivo y casual, porque da una sensación más fresca y ligera. Pero también uso dorado si el día me apetece, y no pasa nada.
Otra cosa importante es evitar materiales demasiado brillantes o exagerados si lo que quieres es que el look se vea natural. No porque estén mal, sino porque cuesta más hacerlos encajar con un outfit muy relajado. Las joyas planas, mates o finas suelen quedar bien sin esfuerzo. Y así no tienes que estar pensando si combinan o no. Te lo pones, y funciona, y eso es lo que busco siempre, cosas que me hagan la vida más fácil.
Adaptar las joyas a la ropa para que todo tenga sentido
Una de las cosas más útiles que aprendí fue pensar en la forma del cuello de la ropa. Parece una tontería, pero cambia mucho. Si llevas sudadera con capucha, quizá un collar largo se engancha y estorba. Si llevas camiseta básica, un collar finito queda perfecto. Si llevas jersey de cuello alto, los pendientes suelen ser mejores que el collar. Y si llevas algo muy amplio, los anillos pueden ser la opción más cómoda.
No hace falta complicarse, pero sí viene bien tener una regla básica. En mi caso, hago algo muy simple: antes de ponerme la joya, me miro al espejo para ver si realmente la pieza tiene espacio para lucir o si parece que estorba. Muchas veces me ha pasado que un collar que me encanta queda perdido debajo de un cuello demasiado alto. O que una pulsera molesta si llevo manga larga. Así que intento que todo tenga algo de sentido práctico. No quiero llevar nada que me incomode o me haga estar pendiente de si se engancha.
Otra cosa que me sirvió fue dejar de pensar en las joyas como “adornos” y empezar a verlas como parte del conjunto total. Igual que eliges zapatillas porque van bien con tu look, eliges joyas porque encajan con la ropa que llevas. Y cuando lo ves así, todo se vuelve más fácil. Ya no te parece algo extraño ni ajeno a tu estilo.
Aprender a mezclar estilos sin que parezca un disparate
Una vez que ya tenía más seguridad, empecé a mezclar estilos sin miedo. Me di cuenta de que llevar sudadera con unas joyas sencillas no es raro, ni está mal. De hecho, da personalidad. Pero hay que hacerlo con cabeza para que no parezca que te has puesto cosas al azar.
Lo que hago yo es mezclar solo un poco. Por ejemplo, ropa muy deportiva con anillos sencillos puede dar un toque más cuidado sin parecer que llevas un traje. Pero si mezclas joyas enormes o muy brillantes con chándal, ahí sí que parece que no cuadra. La clave está en que haya equilibrio. No busco que las joyas destaquen muchísimo, sino que acompañen.
A veces me apetece probar algo distinto, como usar dos collares finos juntos. Al principio me daba miedo que quedara exagerado, pero si usas ropa básica, en realidad queda muy bien. Lo mismo pasa con los pendientes dobles. Si tienes dos agujeros, puedes mezclar uno pequeñito con otro un pelín más largo y queda genial con un look sencillo. Lo importante es no saturar y no mezclar demasiadas cosas distintas.
Cómo acertar al elegir tus joyas sin complicarte
En Joyería Lorena, empresa con gran experiencia en la venta de joyas, tienen claro que elegir una pieza no va solo de combinar colores o seguir lo que está de moda, sino de entender qué te queda bien a ti y qué encaja con tu forma de vestir en el día a día. Nos aconsejan que, “cuando tengas dudas sobre qué pieza ponerte, piensa en la joya que usarías en tu día más normal. Esa suele ser la que mejor encaja con tu estilo real, la que más te gusta. Y desde ahí puedes sumar poco a poco sin perderte.”.
Y lo mejor es que es verdad: bo tienes que ponerte algo llamativo solo porque sí. Si vuelves a esa joya que usas casi sin pensarlo, ya tienes una base clara que habla de ti. A partir de ahí, puedes jugar un poco más, añadir algo diferente o combinar sin sentir que estás disfrazándote.
Es una forma sencilla de mantener tu estilo sin dar vueltas innecesarias.
No hace falta tener joyas extravagantes ni una cantidad enorme de joyas en tu look
Tampoco hace falta que tu estilo deje de ser cómodo o sencillo, puedes seguir usando tus sudaderas, tus camisetas básicas y tus zapatillas, y aun así darle un toque distinto al look con una o dos piezas que te hagan sentir bien.
Lo más importante después de todo no es seguir lo que todos hacen ni lograr combinaciones perfectas, lo que realmente importa es que te sientas tú: que lo que lleves no te moleste, no te incomode y no te haga pensar que vas disfrazada. Si una joya no te incomoda, ya tienes la combinación ideal. Y si un día no te apetece ponerte nada, tampoco pasa nada. Yo uso joyas una vez al año, y no te exagero, y no por ello me siento extraña frente a los demás.
Si alguna de estas ideas te sirve, genial. Y si no, sigue probando hasta encontrar lo que encaje contigo. No hay una forma correcta o incorrecta. Hay cosas que te funcionan y cosas que no. Y lo bonito es descubrirlo poco a poco.

