Oportunidades Náuticas

9 diciembre, 2015
Oportunidades Náuticas

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La semana pasada estuve en una feria-exposición sobre barcos y me llamó mucho la atención cómo ha evolucionado este sector. Hablé, por ejemplo, con el director de una empresa especializada en estas  cuerdas de nylon que me aseguró que ha cambiado más el tipo de cordelería usada en náutica que cualquier ordenador actual lo haya hecho tecnológicamente en 10 años y eso que pensamos que la tecnología cambia a pasos agigantados ¿verdad?

El director de Cuerdas Valero, la empresa con la que hablé, me aseguró que las cuerdas de algodón se llevan usando para embarcaciones pequeñas y grandes desde hace siglos pero que éstas han cambiado tanto que sería imposible reconocerlas si no fueras un experto. Hay gente que trabaja, en su empresa, exclusivamente para comprobar que tipo de anudación es más resistente en según qué cuerda con el fin de proporcionar siempre la mejor calidad para cada embarcación ¿Os imagináis a alguien haciendo nudos todo el día y probándolos con cuerdas de nylon, de algodón, sintéticas, etc.? Pues ellos lo tienen. Por lo visto es una gran empresa de cordelería.

El caso es que el barco ha evolucionado muchísimo. Para empezar, la idea de carca tiene miles de años porque se registró la primera hace más de 10.000 años. Obviamente se trataba de un tronco tallado flotante pero eso, para ese momento, ya era un barco. Los barcos egipcios más antiguos que se conocen estaban construidos sobre un armazón de madera y eran lo suficientemente grandes para albergar como mínimo a 20 remeros. Iban equipados con un solo mástil dotado de una vela rectangular y uno o dos grandes remos situados en popa que realizaban la función de timón.

El poderío naval de Grecia tocó su punto más álgido justo antes de caer en picado en el siglo IV a.C. y no hablaríamos de gran flota hasta el siglo IX con los normandos o vikingos que se convirtieron en el terror de los mares septentrionales.  Ellos usaban embarcaciones largas y estrechas propulsadas con velas y remos que denominaban dracares.

Más tarde, en los siglos XV y XVI aparecieron muchos tipos de naves y navíos y se generalizó el uso de la brújula lo que permitió navegar por rutas más exactas y menos conocidas de igual modo.

Y así, poco a poco, hasta los barcos a vapor y luego con motores propulsados por carbón y hasta los actuales barcos que se mueven gracias al gasóleo. Aunque yo sigo a la espera de los barcos eléctricos y que se muevan con energía solar, claro está.

El barco más moderno del mundo debería reutilizar su propia energía al moverse por las aguas y captar la energía solar de igual modo. En mi opinión, debería tener un huerto interior, como un invernadero, y contar también con algún tipo de bomba de agua que hiciera potable el agua de mar. Debería ser un barco que no contamine y que utilice las famosas cuerdas de algodón natural para ser amarrado a tierra firme.

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